jueves 12 de noviembre de 2009

Innumerables herejías actuales... todas deben ser condenadas

Tomado de infocatolica.com


–Salimos de Pie para hundirnos en un mar de herejías. Vamos bien…–Ya sé que otros temas podrían atraer a mi blog a más lectores, que van a pasar de largo al ver este artículo. ¿Pero ese pasotismo de tantos cristianos ante la multiplicación de las herejías en la Iglesia no está exigiendo urgentemente la existencia de mi blog? Reforma o apostasía.



En los últimos tiempos la Bestia diabólica ataca a la Iglesia con especial fuerza. Y lo hace por medios muy diversos que se refuerzan entre sí. Señalo algunos principales.



La persecución sangrienta hasta el martirio. Según se informó en un Symposium sobre «los testigos de la fe en el siglo XX», celebrado en Roma con ocasión del Jubileo del año 2000, de los 40 millones de mártires habidos en los veinte siglos de la Iglesia, cerca de 27 millones murieron mártires en el siglo XX. Obviamente, es muy difícil hacer ese cálculo numérico.


Otros datos se dan, por ejemplo, en el libro de Antonio Socci, I nuovi perseguitati, de 2002, donde calcula el autor que 70 millones de cristianos han muerto mártires en la historia de la Iglesia, y que de ellos 45 millones y medio, el 65%, han sido mártires del siglo XX. En todo caso, parece un dato cierto que nunca el Enemigo ha perseguido tan fuertemente a la Iglesia como en nuestro tiempo. Sin embargo, tanto el Príncipe de este mundo como los Principales anti-cristos que le sirven, entienden que no es ésa, de ningún modo, la manera más eficaz de acabar con Cristo en el mundo.



El silenciamiento de las grandes verdades de la fe es una vía bastante más eficaz que la persecución sangrienta para debilitar a la Iglesia y acabar con ella progresivamente. A este tema dediqué la última serie de los artículos de mi blog:
Las verdades silenciadas de la fe (23-24) implican, sin duda, herejías, que hoy no son suficientemente rechazadas, pues es frecuente un lenguaje católico oscuro y débil (24).


Por el contrario, para afirmar la verdad revelada y vencer los errores contrarios, y al mismo tiempo para llamar a conversión, es decir, para predicar el Evangelio, hemos de emplear el lenguaje de Cristo, claro y fuerte (25), el lenguaje de San Pablo (26) y el de tantos otros predicadores y defensores de la fe católica: Castellani (27), San Francisco Javier (28), San Juan Crisóstomo (29), San Ignacio de Loyola (30-31), San Juan de Ávila (32), el Cardenal Pie, Obispo de Poitiers (33-36).



Por último, la difusión de herejías dentro de la misma Iglesia es sin duda el medio más eficaz para acabar con ella, al menos en ciertas regiones del mundo. La Iglesia del Dios vivo, «columna y fundamento de la verdad» (1Tim 3,15), está edificada sobre la roca de la fe. Puede el pueblo cristiano conservar la fe, puede proseguir el flujo de las vocaciones sacerdotes y religiosas, pueden mantener las familias la vida cristiana, aunque se den, por ejemplo, graves escándalos morales en los altos dignatarios de la Iglesia. Lo hemos comprobado en no pocos momentos de la historia de la Iglesia. Pero si el Enemigo, con sus secuaces, logra minar la roca de la fe católica con innumerables escándalos doctrinales, la Iglesia entonces necesariamente se va arruinando y puede llegar en un lugar a derrumbarse.



Pongo solamente un ejemplo: si se elimina prácticamente la soteriología –salvación o condenación–, cesan las vocaciones sacerdotales, y van apagándose los fuegos de la Eucaristía en el mundo. Los sacerdotes que al predicar en un funeral dan automáticamente por salvado al difunto, suprimen el purgatorio, eliminan la soteriología evangélica, y difundiendo eficazmente estas herejías, colaboran más eficazmente al acabamiento de la Iglesia que las persecuciones sangrientas que producen mártires.
Pues bien, si la proliferación actual de la herejías es un tema que a algunos lectores no les interesa, pueden pasar de largo, y buscarse otras lecturas más interesantes. Yo no puedo evitarlo; solo lamentarlo.



La multiplicación de las herejías en la Iglesia actual es un hecho evidente. Hay muchos buenos cristianos que son testigos muy dolidos, y a veces desconcertados y escandalizados, a causa de esa realidad. Ya traté al tema en Infidelidades en la Iglesia. Pero quiero reafirmar aquí que la proliferación de herejías dentro de la Iglesia actual es atestiguada por personas altamente fidedignas, cuyos testimonios debemos recordar.



Pablo VI (+1978) sufrió mucho al ver difundirse tantos errores, herejías y abusos en el tiempo posterior al Concilio Vaticano II, sin tener a éste, por supuesto, como causa. Sus más graves diagnósticos de situación comenzaron a producirse con ocasión de los rechazos, incluso episcopales, de su encíclica Humanæ vitæ, de 1968. La «revolución del 68» también se produjo, a su modo, en el mundo cristiano. «La Iglesia se encuentra en una hora inquieta de autocrítica o, mejor dicho, de autodemolición… La Iglesia está prácticamente golpeándose a sí misma» (7-XII-1968). «Por alguna rendija se ha introducido el humo de Satanás en el templo de Dios» (29-VI-1972; cf., meses después, el amplio discurso sobre el demonio y su acción, 15-XI-1972). Es lamentable «la división, la disgregación que, por desgracia, se encuentra en no pocos sectores de la Iglesia» (30-VIII-1973). «La apertura al mundo fue una verdadera invasión del pensamiento mundano en la Iglesia» (23-XI-1973).



Según escribe el historiador Ricardo de la Cierva, «la conciencia de la crisis ya no abandonó a Pablo VI hasta su muerte. Se atribuía una seria responsabilidad personal y pastoral en ella, que minaba su salud y le hacía envejecer prematuramente. Ante su confidente Jean Guitton hizo, poco antes de morir, esta confesión dramática: “Hay una gran turbación en este momento de la Iglesia y lo que se cuestiona es la fe. Lo que me turba cuando considero al mundo católico es que dentro del catolicismo parece a veces que pueda dominar un pensamiento de tipo no católico, y puede suceder que este pensamiento no católico dentro del catolicismo se convierta mañana en el más fuerte. Pero nunca representará el pensamiento de la Iglesia. Es necesario que subsista una pequeña grey, por muy pequeña que sea”. Años después Guitton comentaba: “Pablo VI tenía razón. Y hoy nos damos cuenta. Estamos viviendo una crisis sin precedentes. La Iglesia, es más, la historia del mundo, nunca ha conocido crisis semejante… Podemos decir, que por primera vez en su larga historia, la humanidad en su conjunto es a-teológica, no posee de manera clara, pero diría que tampoco de manera confusa, el sentido de eso que llamamos el misterio de Dios”» (La hoz y la cruz, Ed. Fénix 1996, pg.84).



Juan Pablo II (+2005), en un discurso a misioneros populares (6-2-1981), afirmaba hace ya tres décadas que la Iglesia católica sufre en su interior falsificaciones doctrinales muy frecuentes, y éstas no han disminuido en los años más recientes:
«Es necesario admitir con realismo, y con profunda y atormentada sensibilidad, que los cristianos de hoy, en gran parte, se sienten extraviados, confusos, perplejos, e incluso desilusionados. Se han esparcido a manos llenas ideas contrastantes con la verdad revelada y enseñada desde siempre. Se han propalado verdaderas y propias herejías en el campo dogmático y moral, creando dudas, confusiones, rebeliones. Se ha manipulado incluso la liturgia. Inmersos en el relativismo intelectual y moral, y por tanto en el permisivismo, los cristianos se ven tentados por el ateísmo, el agnosticismo, el iluminismo vagamente moralista, por un cristianismo sociológico, sin dogmas definidos y sin moral objetiva».



El Cardenal Ratzinger, en su Informe sobre la fe, de 1984, señalaba esa misma proliferación innumerable de doctrinas falsas, tanto en temas dogmáticos como morales (BAC, Madrid 1985).
«Gran parte de la teología parece haber olvidado que el sujeto que hace teología no es el estudioso individual, sino la comunidad católica en su conjunto, la Iglesia entera. De este olvido del trabajo teológico como servicio eclesial se sigue un pluralismo teológico que en realidad es, con frecuencia, puro subjetivismo, individualismo que poco tiene que ver con las bases de la tradición común» (80)… Así se ha producido un «confuso período en el que todo tipo de desviación herética parece agolparse a las puertas de la auténtica fe católica» (114). Entre los errores más graves y frecuentes, en efecto, pueden señalarse temas como el pecado original y sus consecuencias (87-89, 160-161), la visión arriana de Cristo (85), el eclipse de la teología de la Virgen (113), los errores sobre la Iglesia (53-54, 60-61), la negación del demonio (149-158), la devaluación de la redención (89), y tantos otros errores relacionados necesariamente con éstos.



Actualmente dentro del campo de la Iglesia corren otras muchas herejías sobre temas de suma importancia: la divinidad de Jesucristo, la condición sacrificial y expiatoria de su muerte, la historicidad de sus milagros y de su resurrección, la virginidad de María, el purgatorio, los ángeles, el infierno, la Presencia eucarística, la Providencia divina, la necesidad de la gracia, de la Iglesia, de los sacramentos, el matrimonio, la vida religiosa, el Magisterio, etc. Puede decirse que las herejías teológicas actuales han impugnado prácticamente todas las verdades de la fe católica. Y aunque los errores más ruidosos son aquellos referidos a cuestiones morales –aceptación de la anticoncepción, del aborto, de la homosexualidad activa, del nuevo «matrimonio» de los divorciados, etc.–, ciertamente los errores más graves son los doctrinales, los que más directamente lesionan la roca de la fe sobre la que se alza la Iglesia.



Benedicto XVI, en un importante discurso dirigido a los más altos responsables de la Curia Romana (22-XII-2005), se preguntaba «¿por qué la recepción del Concilio, en grandes zonas de la Iglesia, se ha realizado hasta ahora de un modo tan difícil?». Y en su condición de Papa teólogo señalaba con exacto diagnóstico la causa general de los múltiples errores y abusos de la Iglesia en nuestro tiempo. «Existe por una parte una interpretación [del Concilio] que se podría llamar “hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura”, que con frecuencia ha contado con la simpatía de los medios de comunicación y también de una parte de la teología moderna. Por otra parte, está la “hermenéutica de la reforma”, de la renovación dentro de la continuidad del único sujeto-Iglesia, que el Señor nos ha dado: es un sujeto que crece en el tiempo y se desarrolla, pero permaneciendo siempre el mismo, único sujeto del pueblo de Dios en camino… La hermenéutica de la discontinuidad corre el riesgo de acabar en una ruptura entre la Iglesia preconciliar y la Iglesia posconciliar. Afirma que los textos del Concilio como tales no serían la verdadera expresión del espíritu del Concilio… Sería preciso seguir no los textos del Concilio, sino su espíritu. De ese modo, como es obvio, se deja espacio a cualquier arbitrariedad».



Nunca la Iglesia ha tenido tantas luces de verdad, y nunca ha sufrido una invasión de herejías semejante. Las dos frases son verdaderas, aunque parezcan contradictorias. Pero entonces, si es verdad que hay en la Iglesia actual tanta y tan luminosa doctrina, ¿cómo se explica que sufra hoy el pueblo cristiano tan generalizadas confusiones y errores en temas de fe? Trataré, con el favor de Dios, de esta grave cuestión con todo cuidado.



José María Iraburu, sacerdote

A.M.D.G.

miércoles 11 de noviembre de 2009

JAJAJAJAJAJAJAJA una estupidez de principio a fin



¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Viven pendientes de uno!!!!!!!!!!!!!! que patético por dónde se le mire.


Ahora nos acaban de redactar una sarcástica nota haciendo alusión al porque los tenemos apuntados en Nuestra lista de Blogs Preferidos (y es que no precisamente por ser un mal necesario, sino por que el ansuelo ya lo mordieron ellos)... pero es lo que que hay, claro a excepción de un sinnúmero de enfermos de remate como al perecer sobreabundan al otro lado de la Cordillera de los Andes.
SIN LA NECESIDAD DE HACER UN NUEVO INDÉX - por estar este todavia muy vigente en nuestra época.

Que tus fuentes de inspiración continuén ahí querido Pablo, por que nosotros por lo menos de nuestro Blog no te sacamos ni a patadas! JAJAJAJAJAJA!!!

A ver si te aceptan en el Manicomio más cercano a vuestro domicilio, si es que no sales rechazado a la primera.

Saludos cordiales ENEMIGO... como les decimos a nuestra querida audiencia bloggera, por que acá no hay Tribuna para los GILES!!!!!!!


hijo... no escupas al Cielo, por que te puede caer en la cara, no juegues con fuego por que te vas a quemar... y muy cierto EN EL INFIERNO... así que anda preparándo las maletas para el otro mundo!


Atte.
La Santa Madre Iglesia.
"Los de seguidores de las Estampitas, Rosarios, Misales y armas tomar contra los Demonios"

sábado 18 de julio de 2009

Misas Tridentinas en Chile - Batalla por restaurar la Tradición Litúrgica y la Doctrina Católica

CAPITAL R.M. PROVINCIA ARZOBISPADO DE SANTIAGO
Santiago - Región Metropolitana


La Asociación Litúrgica Magnificat es parte de la Federación Internacional Una Voce
La Santa Misa se celebra, como todos los domingos,

Iglesia de las Hermanas de la Providencia a las 12 horas.

R.P. Milan Tišma Díaz
Miembro de la Sociedad Sacerdotal de la Divina Misericordia
Avda. Providencia 509, Providencia, Chile (entre Condell y Salvador)
info@unavocehile.org
http://unavocechile.org
Domingos: 12:00 hrs.
Misa Cantada



Fraternidad Sacerdotal de San Pio X - Hermandad de SS. Pio X

Talaveras de La Reina 434, Las Condes.
Lunes a viernes, 7:00 y 19:00; Sábados, 12:00 y 19:00 hrs; Domingos, 10:00, 11:30, 19:00 hrs.

FSSPX
http://www.facebook.com/group.php?gid=97515920696
Iglesia del Corazón Inmaculado y Doloroso de María y Priorato Cristo Rey
Dirección: Calle Chile-España 105 Comuna de Ñuñoa Santiago de Chile
Teléfonos: + [56] 220 93-657 Fax: + [56] -220 48-634
Sacerdotes:
R. P. Joaquín M. Cortés (prior)
R. P. Julio César Coca
R. P. Gustavo Adolfo de Toledo Camargo
R. P. Pablo González
Horarios de Misa:
Domingos: 10:00, 11:30 y 19:00.
Durante la semana: lunes a viernes, 7:15 y 19:00;
sábados, 12:00 y 19:00.
Actividades parroquiales:
- Curso de latín: martes, 20:00 (P. Cortés)
- Curso de teología y espiritualidad: miércoles, 20:00 (P. Camargo)
- Catecismo de primera comunión: sábados y domingos, 10:00.
- Grupo de la Inmaculada (niñas y jóvenes 7 a 14 años): Primeros sábados de mes (P. Coca)
- Grupo de los Cristeros (niños y jóvenes, 7 a 16 años): sábados, 15:00 (P. Cortés)
- Coro Santa Cecilia: sábados, 20:00 (P. Camargo)


Catedral del Obispado de San Bernardo

(frente a la Plaza de San Bernardo)
Todos los domingos a las 18:00 horas.
Vicario Parroquial de la Catedral de San Bernardo
Padre Pedro Félix Salas


Antigua Iglesia Colonial Jesuita

Comuna de Calera de Tango
Provincia Chilena de la Compañía de Jesús
Diócesis de San Bernardo
Padre Luis Gabriel Barrero


Instituto del Buen Pastor Distrito de Latinoamérica

Sociedad de Vida Apostólica de Derecho Pontificio
Sede en el Oratorio Santa Teresita del Niño Jesús,

Calle Froilán Roa 4594 Comuna de Macul Santiago - Chile
R.P. Rafael Navas Ortiz IBP y R.P. José Pinzón.
Erigido por la Santa Sede el 6 de Septiembre de 2006.
Pontificia Comisión "Ecclesia Dei", Congregación para la Doctrina de la Fe
En la fiesta de la Natividad de la Virgen María, el 8 de septiembre 2006
Consagración a la Santísima Virgen en la fiesta de Santa María de Guadalupe
(12-dic-2006)La Serena.
Lunes a viernes 19:00 hrs, sábados: 12:00 hrs y 19:00 hrs.
Primer viernes del mes: 19:00 hrs. Misa seguida de Exposición del Santísimo
"Hora Santa" del R.P. Mateo Crawley S. SS.CC.,
correspondiente al mes.
Sábado: 12:00 hrs. Misa de La Virgen y 19:00 hrs. Misa Rezada.
Domingo: 11:30 hrs. Misa cantada y 19:00 hrs. Misa Rezada.
Confesiones todos los días (coordinar por teléfono en horario prudente).
Teléfono (56-2) 294 91 84 : celular: 09- 833 11 27
www.ibp-la.org
http://delbuenpastor.blogspot.com
Misas de Carácter Privado.


Parroquia San Isidro Labrador (suspendida hasta nuevo aviso)

Santa Victoria 566, esquina de San Isidro, Santiago (Metro Santa Lucía) Todos los Domingos y fiestas de guardar: 12:00 hrs. Teléfono: 56-2-2222181
R.P. Antonio Grill, SDB


Parroquia San Juan de Dios

Av. Tres nº 220, Cerrillos (frente a la plaza Buzeta)
1º Sábado de mes, 12:00 hrs. Misa Cantada.
Teléfono: 56-2-6832472
R.P. Milán Tisma Díaz
Sacerdote Diocesano.


Parroquia de la Veracruz

Calle José Victorino Lastarria 124, Santiago (Metro Universidad Católica)
Primer Domingo del mes: 16:00 hrs.
Teléfono: 56-2-6331584
R.P. Fernando Eguiguren Tagle


Apostolado de la FSSP en Chile.

Misa Tradicional celebrada
1º Monasterio de la Visitación de Santa María

Domingos Misa Rezada a las 11:00 hrs.
Lunes Misa Cantada a las 15:00 hrs.
Segundos sábados de mes: 15:00 hrs.
Sacerdotes Diocesanos
(Santiago de Chile)
Huerfanos con Bulnes Metro Ricardo Cumming Comuna de Santiago Centro.
R. Padre Miguel Stegmaier
tradidiquodetaccepi@gmail.com


Iglesia del 2º Monasterio de la Visitación

ubicado en Crescente
Errazuriz nº 569 esquina de Av. Grecia (metro irarrazaval)
Comuna de Ñuñoa - Religiosas de la Visitación de Santa María de S Francisco de Sales


Sociedad de Jesucristo Sacerdote

Parroquia María Madre de la Iglesia

- R. Padre Alfonso Gálvez Morillas
Avenida Santa Amalia 0575-C de La Florida.
(Paradero 20 de Vicuña Mackenna hacia la costa, esquina Valentina Leppe)
Teléfono Oficina: (02) 291-6352.
Teléfono Casa parroquial: (02) 281-0373.
Celebración del Rito los Domingos y Festivos a las 9:00 de la mañana,
los Viernes, día de la Adoración del Santísimo Sacramento, a las 8:30.
mariamadredelaiglesia.cl


Capilla Sagrados Estigmas

Comuna de La Florida
Santa Misa gregoriana y tridentina
Residencia Monte Arauco.


Parroquia San Esteban de Puente Alto

Nonato Coo 0200, Puente Alto
Sábados: 19:00 hrs.
Teléfono: 56-2-8721730
R.P Juan Andres Jorge



CONCEPCIÓN:

Capilla Santa María Reina (Campus San Andrés, Alonso de Rivera 2850) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción.

Pbro. Dr. Don Cecilio de Miguel Medina, capellán de la Universidad.
Campus San Andrés - Concepción
Ultimo domingo del mes: 17:00 hrs.
Teléfono: (41) 2735146
Correo: cecilio@ucsc.cl


VALPARAISO Y VIÑA DEL MAR:

Priorato Nuestra Señora del Carmen
Capilla San José de los Ángeles

Dirección: Pasaje López 126, Recrero
Teléfonos: + [56] 322 621-210 + [56] 220-93-657
Sacerdote responsable: Padre Julio César Coca
Horarios de Misa: Domingos: 11:30 y 19:30.
Primeros viernes del mes: 19:30 hrs.
Sábado : 19.30 hrs

Colegio Niño Jesús de Praga
(En Viña del Mar, Provincia de Valparaíso, Vª Región)

Sacerdote responsable: Rvdo. Padre Joaquín M. Cortés
Dirección: Los Fresnos 31
(2561137) Miraflores, Viña del Mar, Chile
Tels.: +56 (32) 63-2313
Correo electrónico: info@colegionjp.cl


Parroquia Santa Bárbara de la Reina

Constitución N° 47, Casablanca.
Primer y tercer domingo del mes: 17:00 hrs.
Monseñor Jaime Astorga Paulsen
Missa en Casablanca, Chile
http://santabarbaradelareina.blogspot.com

Capilla del Sanatorio Marítimo
R.P. Jaime Herrera, Cura Párroco ciudad de Valparaíso
Domingos

en la Avenida San Martín 1355


TEMUCO:

Capilla San Miguel

Dirección: Llico 01770 Villa Torven
Teléfono: +[56] 220-93-657
Horarios de Misa: Tercer domingo de mes: 11:30.
Sábado anterior y lunes posterior: 20:00.


COQUIMBO - LA SERENA:

Capilla del Fundo Santa Elena

Dirección: Fundo Santa Elena
- Pan de Azúcar Ruta 43, camino a Ovalle
Teléfono: +[56] 220-93-657
Horarios de Misa: Terceros domingos de mes: 11:30.
Sábado anterior y lunes posterior: 19:30.


Oratório N. Sra. do Perpétuo Socorro

La Serena
Domingo a Jueves una vez por mes.
Teléfono: +56 (51) 211 7898 (o consultar Santiago)


PUERTO VARAS:

Perpetuas del Santísimo Sacramento del Altar,

Colonia Tres Puentes, Puerto Montt Región de Los Lagos.

viernes 26 de junio de 2009

Atentado contra el Cristo de la Gruta de Lourdes de Santiago... UNA MÁS DEL LESBOFEMINISMO





En la noche del 25 de junio la imagen del Cristo ubicado en la Gruta de Lourdes recibió un nuevo atentado.


"Este acto, como muchos otros que se hace en contra de imágenes religiosas, ofende gravemente a la mayoría de nuestro pueblo. Chile tiene raíz católica. La veneración de las imágenes religiosas es algo muy profundo en el sentir de los fieles cristianos – católicos", señala el Padre Héctor Ochoa, rector del Santuario.

Añade: "Mayormente grave resulta este atentado que se hace contra una imagen que han venerado millones de chilenos desde el 31 de diciembre de 1910 cuando fue inaugurado este calvario en la gruta de Lourdes de Quinta Normal. Esta imagen ha sido llamada, por muchas generaciones el “Cristo del Centenario de la Independencia de Chile”. Ahora mismo comenzamos los festejos para conmemorar los cien años de esta imagen, junto con el Bicentenario de la Independencia de Chile".

Los Religiosos Asuncionistas, responsables de la Pastoral del Santuario, hacen un llamado a todos los fieles católicos para reflexionar con la siguiente frase: “Pueblo mío: ¿qué no he hecho Yo por ti? Y Tú, ¿por qué me tratas así?”

El Padre Héctor recuerda que el "Cristo de la gruta es una imagen muy querida. Cualquier atentado o sacrilegio contra esta escultura ofende a los creyentes y a todas las personas de buena voluntad". Para el sacerdote, actos como éste muestran el grado de violencia y de destrucción de nuestra sociedad: "Sin duda que los atentados a las personas son mucho más graves, por eso duele comprobar que se atente diariamente contra el cuerpo de Cristo en personas inocentes: niños maltratados, personas asesinadas en asaltos a sus domicilios, peleas callejeras que terminan en muertes. Todo esto hace que Jesús, el Señor nos diga: “Pueblo mío: ¿qué no he hecho Yo por ti? Y Tú, ¿por qué me tratas así?”".

miércoles 17 de junio de 2009

Los Libros Litúrgicos


Se llaman libros litúrgicos a los que contienen las preces y ceremonias determinadas por la Iglesia católica para la administración de los Sacramentos, celebración de la Misa y ejercicio de las demás funciones sagradas.

En un primer momento las comunidades cristinas no contaban con libros litúrgicos. El período de la formación de los libros litúrgicos empieza en los primeros siglos. Tuvo un impulso particular durante la época carolingia, cuando Carlo Magno mandó hacer un sacramentario que poco a poco se fue extendiendo por todo el Imperio.

Los sacramentarios

El libro litúrgico de más importancia en la antigüedad era el Sacramentario, pues bajo este nombre se entendía una especie de Misal incompleto que reunía las preces u oraciones comunes para la confección de la Eucaristía y que fueron recopiladas y fijadas por los Sumos sacerdotes.... El sacramentario 'veronense' o 'leoniano' es una recolección de textos litúrgicos de diversas fuentes (por ejemplo, hay unos treinta formularios para la misa de san Pedro y san Pablo). Dado que la mayoría de las fórmulas provienen de tiempos del Papa León I el Magno ha tomado ese nombre. Está incompleto pues no ofrece textos para las celebraciones de Cuaresma, Pascua y tampoco el canon.

El sacramentario gelasiano atribuido impropiamente al Papa Gelasio I, se conserva en la Biblioteca Vaticana. Se sabe que fue elaborado en un monasterio cerca de París hacia el año 750. Contiene propuestas de misas para todo el año y para algunas otras celebraciones como ordenaciones sacerdotales y diaconales, penitencia, bautismo, etc. La base es la liturgia romana pero influida por oraciones y plegarias galicanas.

El sacramentario gregoriano llega a nosotros a través de las recopilaciones que se hicieron a fines del siglo VIII. Sin embargo, se trata de una colección de sacramentarios que se usaban ya en tiempos de Gregorio Magno. Sus textos son el modelo de las formas litúrgicas posteriores al Concilio Vaticano II debido a su sobriedad y sencillez.

Leccionario


Es el libro empleado en las celebraciones litúrgicas para proclamar textos de la Sagrada Escritura.

En los primeros tiempos del cristianismo, al inicio de las celebraciones, se leían los libros de los profetas y del Pentateuco pero no de manera sistemática ni según un orden dado por alguna autoridad. Seguramente se seguía el método de las sinagogas donde cada persona que pasaba a leer continuaba el texto desde donde se habían quedado la vez anterior. Ya en la Apología de Justino y en las Constitutiones apostolicas (del siglo III) se indica que tras la lectura de algún texto del Antiguo Testamento se procedía a leer alguna epístola o los hechos indicando expresamente que el evangelio era leído solo por el sacerdote o el diácono.

Los libros usados en este período eran transcripciones completas de los textos sagrados con indicaciones al margen para el día o el período en que debían ser usados. Por ello, se prepararon también listas o enumeraciones de los textos para encontrar más fácilmente la lectura que correspondía cada día. A estas listas se las llamó “Capitularia Evangeliorum” o “Capitularia lectionum”.

Durante el siglo IV y tras la formación todavía incipiente del calendario litúrgico, se comienza a elaborar una sistematización de los textos de acuerdo con los períodos y las fiestas. El texto de la peregrina Egeria (hacia el año 384) contiene una expresión de la admiración porque en las celebraciones litúrgicas de Jerusalén se hacen lecturas adaptadas al día y a la zona.

A partir de las colecciones de homilías de Ambrosio de Milán y Agustín de Hipona se ha podido reconstruir el leccionario en uso en aquellos tiempos. Para el pontificado de León Magno el leccionario se encuentra completamente fijado.

En el siglo VI nacen propiamente los leccionarios al realizarse libros para uso litúrgico con los textos de lecturas para cada día. Se incluían en ellos los textos del Antiguo y del Nuevo Testamento, pero el evangelio se colocaba aparte en libros llamados “Evangeliarios”.

Hacia el siglo XI los leccionarios comenzaron a desaparecer pues se publicaron libros que contenían toda la misa, incluidas las lecturas.

Después de la reforma litúrgica solicitada por el Concilio Vaticano II y teniendo en cuenta el mayor realce que se da en ella a la lectura de los textos, se comenzaron a imprimir nuevamente los leccionarios y evangeliarios de manera que pudieran ser usados en procesión al inicio de la Santa Misa.

Otros textos

el Antifonario, con los introitos, gradual, ofertorio, etc. Cuyo principal autor es el citado San Gregorio.
el Misal, que en un principio era el Sacramentario y que después fue completándose con los otros libros enumerados, hasta constituirse en Misal plenario hacia el siglo IX y quedar en esta forma, único para las iglesias menores. Actualmente, el Misal ya no es plenario, pues contiene las oraciones de la Misa, pero no las lecturas. Estas están recogidas en el Leccionario.
el Bendicional, que reúne las bendiciones de la Iglesia y se atribuye en gran parte a San Gregorio Magno
el Pontifical romano y el Ritual, que abrazan respectivamente las oraciones y prácticas de los obispos o de los párrocos en la administración de los Sacramentos que les incumbe.
el Liber oratorium u Officiarium, libro primitivo de rezo.
el Breviario, o libro del rezo eclesiástico para la Liturgia de las Horas, llamado así por haberse determinado en forma breve desde el siglo XI por San Gregorio VII y más aún por San Pío V en el siglo XVI
el Martirologio, que contiene la lista de santos canonizados con una breve reseña de cada uno, y que en forma sencilla viene de los primeros siglos de la Iglesia y que, reducido a un códice regular, data de San Jerónimo, siglo IV.
En España, se usaban durante los primeros siglos de la Reconquista libros litúrgicos según el rito mozárabe el cual no era sino la continuación del visigodo, fijado por San Isidoro en el Concilio IV de Toledo (año 633) y descendiente de tradiciones apostólicas. En el último tercio del siglo XI se abolió el rito mozárabe para toda España, sustituyéndolo por el romano, que mandó San Gregorio VII. Pero quedaron algunos restos de aquella liturgia inicial.

Una Reflexión sobre Summorum Pontificum y el Rol de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, antes y después de septiembre de 2007


Por Leo Darroch,
Presidente Ejecutivo de la Federación Internacional Una Voce

2 de junio de 2008

Desde la promulgación de Summorum Pontificum, en julio de 2007, ha habido una gran alegría entre aquellos fieles de la Iglesia Católica que desean conservar las tradiciones y proteger la tradición. No cabe duda que la declaración del Papa Benedicto de que el Misal de 1962 nunca había sido abolido, y la libertad que les ha garantizado a los sacerdotes del Rito Romano para celebrar esta forma de la Misa, ha producido un gran incremento en las celebraciones de este antiguo y venerable rito. Sin embargo, también está claro que la promulgación de este Motu Proprio ha llevado a formular muchas preguntas sobre la manera de la celebración y las rúbricas que se aplican al Misal revisado por el Bienaventurado Juan XXIII. Pareciera que hay algunos, incluidos varios obispos, que deliberadamente desean crear confusión y disenso para tratar de disuadir a los sacerdotes y a los fieles de beneficiarse de la solicitud del Santo Padre, e insisten que los desarrollos posteriores a 1962 (tales como la Comunión en la mano, y las mujeres servidoras del altar) son perfectamente válidos en las Misas celebradas de acuerdo al Misal de 1962. Por otro lado, están quienes tienen preguntas genuinas sobre lo que está permitido durante la celebración de la forma Extraordinaria de la Misa. Día tras día más preguntas inundan a la Comisión Pontificia Ecclesia Dei (PCED) con cartas pidiendo respuestas y aclaraciones; a tal grado que ha sido preparado un documento que busca aclarar estas materias de una vez por todas. Nos han aconsejado esperar pacientemente la publicación de este documento. Como dejo en claro en mi informe a la (PCED) del 29 de abril de 2008, creo que “Summorum Pontificum” (y Quattuor Abhinc Annos [QAA], y Ecclesia Dei Adflicta [EDA] antes) deberían ser interpretados de acuerdo a la mentalidad del Legislador en su deseo de compensar, entre otras cosas, lo que muchos Católicos tradicionales creen haber sido abusos de sus aspiraciones legítimas. Creo que aquellos que busquen modificar las directivas de “Summorum Pontificum” para incorporar los cambios posteriores a 1962 deberían informarse que ellos libremente puede avalar los del Novus Ordo en latín, en donde la mayoría de las adaptaciones ya están listas, o pueden ser adoptadas sin la menor dificultad. El Ordo de 1965 y la Missa Normativa de 1967 eran, por su propia naturaleza, sólo estados transitorios y temporarios y perdieron cualquier significancia particular una vez que fue publicado en 1969 la edición del Misal Romano por el Papa Pablo VI. No hay en consecuencia ningún sentido para animar la adopción de elementos de aquellos ordos como parte de una genuina y natural evolución del Misal de 1962, el cual sigue siendo la única expresión legítima de la forma Extraordinaria del Rito Romano, tal como es definida por Su Santidad el Papa Benedicto XVI.


Recientemente hubo una gran publicidad en torno a la carta expedida por la PCED en 1997 y firmada por su entonces Presidente, el Cardenal Felici, y por Monseñor Perl, el Secretario. Esta carta permite un cierto número de modificaciones a las celebraciones del Misal de 1962 en lo relativo a la Epístola, el Evangelio, Gloria, Credo, Pater Noster, y los Prefacios del apéndice del Missale Romanum de 1965 y de 1970. Éstas (modificaciones) han sido substituidas por las estipulaciones del “Summourm Pontificum”. Si el Supremo Pontífice hubiera querido previamente determinar la observancia litúrgica de alguna cláusula, lo hubiera establecido con razón en su Motu Proprio del 7 de julio de 2007. En el medio de toda esta confusión puede quizás darse alguna cuestión singular que explicar y pueda llegar así a constituir la respuesta a varias dudas irrelevantes, naturalmente, siempre vistas dentro del contexto.


El Santo Padre no podría haber sido más claro afirmando lo que entendía y entendiendo lo que afirmaba. Constantemente se refiere al Misal de 1962, o al Misal de 1970. No hay ninguna ambigüedad; se trata de una opción bien directa entre una cosa o la otra. No hay ninguna opción intermedia.


Con toda la autoridad de Pedro, el Supremo Legislador declaró “Nosotros Decretamos”. Luego declaró con relación al Misal del Bienaventurado Juan XXIII¬:
● que “se le debía dar debido honor por su venerable y antiguo uso” (art. 1);
● que el sacerdote puede usar “el Misal Romano promulgado por Juan XXIII en 1962, O (énfasis mío) el Misal Romano promulgado por el Papa Pablo VI en 1970” (art. 2);
● En las parroquias el párroco puede “celebrar la Misa de acuerdo al rito del Misal Romano publicado en 1962” (art. 5).

La única concesión otorgada por el Papa Benedicto en el Motu Proprio es el artículo 6 donde se declara: “En las Misas celebradas en presencia del pueblo de acuerdo al Misal del Bienaventurado Juan XXIII, las lecturas DEBEN (énfasis mío) hacerse en vernáculo, usando ediciones reconocidas por la Sede Apostólica”.


Por lo tanto la idea del Papa Benedicto en el Motu Proprio es muy clara, es o el Misal de 1970, o el Misal de 1962. Su Santidad sigue sosteniendo lo mismo en este tema en su Carta a los Obispos que acompaña el Motu Proprio. Manifiesta que “la última versión del Missale Romanum anterior al Concilio … en 1962 y usada durante el Concilio, será ahora usada como Forma extraordinaria de la celebración litúrgica”. También declara que “No hay ninguna contradicción entre las dos ediciones del Misal Romano”; y indica, una vez más, que mientras no hay ninguna contradicción, hay una distinguible diferencia entre los dos Misales.


Y ahora voy al nudo de mi argumento. Un indulto es un permiso, o privilegio, otorgado por una autoridad eclesiástica competente –la Santa Sede o los ordinarios locales según sea el caso– para una excepción hecha a una norma particular de la ley de la iglesia en un caso individual. Ambos documentos, Quattuor Abhinc Annos de 1984, y Ecclesia Dei Adflicta de 1988 fueron concedidos bajo la opinión generalizada de que el Misal de 1962 había sido abrogado (abolido) después de la publicación del Misal del Papa Pablo VI en 1970. Las motivaciones de QAA y EDA habrían sido muy diferentes. EDA (después de lo informado por la comisión de cardenales y obispos en el año 1986) pudo haber sido pro bono pacis pero esto no podría ser aplicado a QAA.


En su Carta a los Obispos el Papa Benedicto afirma:
“para el uso del Misal de 1962… quisiera poner la atención en el hecho que este Misal nunca fue abrogado y consecuentemente, en principio, estuvo siempre permitido”.

En Summorum Pontificum repite esto mismo con todo el peso de la ley y declara:
“…por lo tanto, se permite celebrar el Sacrificio de la Misa siguiendo la edición típica del Misal Romano promulgado por el Bienaventurado Juan XXIII en 1962 que nunca fue abrogado … Las condiciones para el uso de este Misal dadas por los documentos anteriores ‘Quattuor abhinc annos’ y ‘Ecclesia Dei’ son substituidas por las siguientes:” (art. 1)
Ambos indultos fueron substituidos en la medianoche del 13 de septiembre de 2007 cesando de tener fuerza de ley. Son redundantes, obsoletos.


El Papa nos ha dado dos afirmaciones muy claras: que el Misal de 1962 nunca fue abrogado, y que la Carta Apostólica “Summorum Pontificum” que ha dado el Motu Proprio reemplaza a los indultos QAA y EDA. La variedad de permisos/modificaciones otorgados por la PCED fueron garantizadas durante el período de los indultos. La lógica dicta por lo tanto que si el Misal 1962 nunca fue abolido y que el Santo Padre afirme que las condiciones puestas en los documentos anteriores (QAA y EDA) para el uso del Misal de 1962 son substituidas con efecto desde la medianoche del 13 de septiembre de 2007, entonces, todos los permisos, interpretaciones, relajaciones, modificaciones, y todo lo que surja del QAA y EDA deben también ser “substituidos” desde la medianoche del 13 de septiembre de 2007 y no ser ya más aplicados. El Papa ha aclarado la situación que ha existido desde 1970 y ha limpiado del pizarrón lo relativo a los indultos de 1984 y 1988. El 14 de septiembre de 2007 nos ha traído un nuevo comienzo en el entendimiento de la normativa, uno que se basa en principios jurídicos y no en la concesión de un privilegio.


Aceptado que todas las concesiones y privilegios que fueron otorgados bajo QAA y EDA quedan substituidos por la nueva ley, ¿cuál, es entonces, la posición actual? Más que claro está que hemos empezado un nuevo capítulo. Desde el 14 de septiembre de 2007 empezamos otra vez con el Misal de 1962 que no ha sido tocado, sin sufrir modificaciones o adaptaciones. En su Carta a los Obispos, el Papa Benedicto reconoce que algún cambió tendrá lugar, en lo cual él es muy específico, y habla de un tiempo futuro, no del pasado. Dice:
“nuevos Santos y algunos de los nuevos Prefacios pueden y deben ser insertados en el antiguo Misal. La Comisión Ecclesia Dei, en contacto con varios cuerpos devotos al usus antiquior, estudiarán las posibilidades prácticas en vista a ello”.


En efecto, ningún cambio puede hacérsele al Misal de 1962 hasta que la Comisión Ecclesia Dei implemente la voluntad del Santo Padre y consulte a los “varios cuerpos” afines al usus antiquior. Podría suponerse que la primer acción de la Comisión Pontificia sería el establecimiento de la lista de “cuerpos” a ser consultados; y recién cuando los “varios cuerpos” hayan sido identificados puodrá empezar el proceso de estudio sobre las posibilidades prácticas de insertar nuevos Santos y nuevos Prefacios. Deberíamos estar ingresando en un período de silenciosa diplomacia y consulta durante el cual el Misal de 1962 debería permanecer sin modificaciones. Involucrados en este proceso apropiadamente estructurado tendremos un gran número de beneficios. Aquellos que temen que el Misal de 1962 sea adulterado poco a poco, como pasó durante los 60’, deberían tener confianza que nada se cambiará hasta que tenga lugar un serio debate entre la PCED y los afines a la antigua tradición litúrgica latina, y la PCED será capaz de manejase en la tarea confiada por el Papa Benedicto XVI sin que se ahogue por las diarias solicitudes de aclaraciones en muchas materias, algunas de las cuales son triviales y sólo sirven para abrumar al equipo de la Comisión y desviarlo del trabajo más importante para el se lo ha destinado.

Foederatio Internationalis Una Voce

domingo 14 de junio de 2009

¿Qué es Archicofradía de La Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús?



En los comienzos del año 1863, el deseo de glorificar al Corazón de Jesús inspiraba a una Religiosa del Monasterio de la Visitación de Bourg (Ain), Francia, la idea de santificar el deber de estado cotidiano por la ofrenda especial de una Hora de Guardia en reparación de los pecados, públicos y privados, por los cuales Nuestro Señor sufrió en su agonía y derramó su sangre en la cruz.

Gracias a esta piadosa práctica se establecería una cadena espiritual permitiendo a cada uno comprender mejor la solidaridad del género humano en el pecado y en la redención.

Los principios fueron modestos. El 13 de marzo de 1863, tercer viernes de Cuaresma, en que entonces se celebraba la fiesta de las Cinco Llagas de Nuestro Señor, la Hermana María del Sagrado Corazón Bernaud, diseñaba un cuadrante en el que figuraban las Horas de Guardia distribuidas entre las Religiosas de la Comunidad. Antes de finalizar aquel mes, tres miembros del clero y 18 fieles se unían a ella. Muy poco tiempo después, el Excmo. Sr. Obispo de Belley y otro Prelado daban su nombre a la Obra naciente.

El movimiento se extendió y el 9 de marzo de 1964, Mons. de Langalarie, Obispo de Belley, erigía en el Monasterio de la Visitación una Cofradía bajo el título de Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús.

El 7 de abril de 1865, apenas transcurridos dos años desde sus comienzos, un Breve Pontificio concedía a los Asociados siete años de indulgencia por la Hora de Guardia. El Beato Pío IX no se contentó con bendecir la nueva Obra, sino que formó también parte de ella, aprobada ya en cuarenta y cuatro Diócesis.

En fin, el 26 de noviembre de 1878, la GUARDIA DE HONOR, era erigida en Archicofradía para Francia y Bélgica. Seguidamente otras 19 Archicofradías nacionales han sido erigidas en otros tantos países. Y hoy día existe muy floreciente en España, Italia, Estados Unidos, Suiza, Inglaterra, México, Uruguay, Canadá, Alemania, Brasil, Portugal, Colombia, Chile, etc.

El título "Guardia de Honor" no tiene hoy, sin duda, las resonancias que evocaba hacia mediados del siglo diecinueve. Nuestra época es igualmente refractaria a cierta manera de enfocar la reparación. Pero puede suceder que haya en esto algunas ideas falsas y equivocadas.

Una "Hora de Guardia" se puede entender de una manera demasiado pasiva, como un soldado que, con el fusil al hombro, vigila la entrada de un Cuartel General. Pero se puede entender también, de una hora de servicio activísimo, hora de guardia de un telefonista que, en plena batalla, asegura la comunicación entre los jefes y sus tropas, o la jornada de guardia de un médico que, el Domingo, está atento a todas las llamadas que le puedan hacer. Las palabras pasan, pero las realidades que ellas nos indican, permanecen.

Si se comprende bien, la Hora de Guardia expresa muy sencillamente la idea que durante un corto espacio de tiempo, un cristiano, un religioso, un sacerdote, se esforzará por vivir más plenamente su unión con Cristo, no teniendo otra intención que la suya, otros pensamientos ni otros sentimientos, que los pensamientos y los sentimientos del Corazón de Jesús.

Las fórmulas adoptadas hasta el presente por la GUARDIA DE HONOR hablan de la "ofrenda" de una Hora de Guardia para santificar el deber de estado cotidiano. Traduciendo su significado para los hombres de nuestro tiempo, la ofrenda, análoga a la que hacen los Socios del Apostolado de la Oración, no es solamente una práctica de piedad, sino que debe informar toda nuestra vida. No se trata de atesorar horas de Guardia como se guardan en un cofre las onzas de oro, o como se hace un depósito en los fondos de cualquier Sociedad, sino de vivir intensamente su vida de todos los días, dándole una orientación profunda que la unirá a Cristo y nos hará corredentores.

En teoría, esto debería extenderse a toda la vida, sin interrupción ni división. Pero ¿quién puede lisonjearse de vivir así, sin desfallecer, de la mañana a la noche, desde el primer viernes de mes hasta el siguiente? Los teólogos discuten por saber cuántas veces será preciso hacer actos explícitos de caridad para que el mérito sea verdadero, con mayor razón podemos pensar que sólo los Santos pueden hacer de su vida una ofrenda continua.

Vivir una Hora de Guardia es, pues, tratar de probar a Nuestro Señor que se quiere pertenecerle totalmente, rescatarse a sí mismo por los méritos de la Pasión y contribuir a extender sobre el mundo los beneficios de la Redención. Una hora es mucho para quien comienza, es poco para quien avanza en la vida espiritual. La práctica de la Hora de Guardia conduce insensiblemente a orientar toda la jornada diaria hacia los intereses del Reino de Dios.

La Hora de Guardia es análoga a la práctica de retiro mensual o del examen diario. Tiene la ventaja de ser más exigente y más fiel. No pide ningún cambio en las ocupaciones, sino solamente que se tenga conciencia de nuestra unión con Cristo. De la necesidad de vivir en Él y por Él para llevar fruto. No solamente el soldado, el telefonista, el médico que antes nos han servido de ejemplo, sino la madre de familia, el obrero que lima el hierro o ensambla maderos, el labrador que siembra y cultiva la tierra, el albañil que construye, el ingeniero que inventa una máquina, pueden encontrar en esta práctica la ocasión de mayor santificación propia y un apostolado más auténtico.

Un cristiano no puede, en efecto, dispensarse de ser apóstol. La oración que no condujera al apostolado sería una oración sospechosa. El cumplimiento del deber de estado es el primer paso en este camino real, siendo mucho más costoso de lo que se piensa. Después se continúa por las diversas formas de apostolado de los laicos, especialmente por la Acción Católica que los últimos Papas no han dejado de recomendar. Pero cuanto más pretendamos hacer directo y eficaz nuestro apostolado, tanto más debemos vigilar a fin de que se mantenga profundamente sobrenatural. Es Dios quien tiene la iniciativa, Él nos llama a demostrar nuestro amor. Una Hora de Guardia pasada junto al Corazón de Cristo dará a las obras emprendidas una eficacia que difícilmente tendrían sin ella. Asociándonos en esta Hora al misterio de sus sufrimientos, nos llevará también a unirnos a los goces de su resurrección y a caminar en adelante bajo el soplo divino del Espíritu de Pentecostés.

Desde su origen esta Hora de Guardia ha sido ofrecida en espíritu de reparación. El pecado tiene múltiples aspectos: es desobediencia, ingratitud, negación al amor; pero constituye también un desorden espiritual cuyas consecuencias atacan a Cristo en sus miembros. Sería falso reducir la gravedad del pecado únicamente al mal que puede hacer al prójimo, cuando en verdad herimos más a menudo al Corazón de Jesús por nuestra actitud hacia nuestros hermanos. "Si me amáis - dice Jesús - guardad mis mandamientos". Y San Juan nos que dice por el amor al prójimo se pasa de la muerte a la vida. Reparar será, pues, tener conciencia de que el pecado es un desorden en nuestras relaciones con Dios, será tenerla también del desorden que introduce en el mundo.

Hacer la "Hora de Guardia", no será por lo tanto, solamente "ofrecer" esta Hora al Corazón de Jesús, sino vivir el deber de estado como el Señor nos pide vivirlo. Será cumplir nuestra misión de hombres, pero hacerlo tan bien que quede todo transformado y cada uno pueda decir en unión con sus semejantes: "Yo vivo, no, ya no soy yo el que vive, es Cristo en mí".

Si Cristo vive así en nuestros corazones. Si el Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo, anima de este modo nuestra existencia; si relevándonos de hora en hora aseguramos una guardia vigilante sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea, con los ojos fijos interiormente en el Señor, qué cadena de oración, de fe, de esperanza y de caridad se forjará contribuyendo a neutralizar y a contrarrestar poco a poco el desorden del mundo.

La reparación no será entonces un "sustitutivo" secundario de la verdadera vida, sino un espíritu que nos haga participar en todo momento de la Redención por la cual el Hijo de Dios ha reparado y repara aún un mundo destrozado, curando sus heridas, asumiendo y llevando a la perfección todas las riquezas naturales de este mundo.

Los Soberanos Pontífices han demostrado siempre su benevolencia y alentado a la GUARDIA DE HONOR. "Deseamos de todo corazón, escribían desde el Vaticano con ocasión del Centenario de la fundación de la obra (1963), que la práctica de la Guardia de Honor que puede ser tan útil al progreso interior de todos, simples fieles, militantes de Acción Católica, aún religiosos y sacerdotes, no pierda nada de su atractivo. La presencia frecuente de cada uno, a intervalos regulares, junto al Corazón de Jesús, lejos de ser incompatible con los trabajos apostólicos o formas actuales de piedad, puede ser un manantial poderoso para ellos, semejante al de las energías de que tiene necesidad cada sector de la actividad religiosa.

Después de Pío XII y Juan XXIII, por no citar sino a los más recientes, Pablo VI y Juan Pablo II se han dignado enviar su paternal Bendición apostólica a la Archicofradía.

En Santiago de Chile, la Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús fue erigida canónica-mente por el Ilmo. y Rvmo. Sr. Arzobispo, Dr. Don Mariano Casanova en la capilla del Monasterio de la Visitación el día 30 de mayo del año 1902. Gracias al celo de la Hna. Manuela Osorio la Archico-fradía tuvo una rápida expansión a partir de 1907, llegando a tener en el año 1949 casi diez mil asociados. Después de un período de decaimiento, la Hna. María Josefina García Huidobro reorganizó la Guardia de Honor en junio de 1990 con la ayuda y el empuje de un puñado de jóvenes entusiastas y amantes del Corazón de Jesús. Actualmente, la Archicofradía de Santiago, unida indisolublemente a la Orden de la Visitación, es dirigida por el Pbro. Milan Tisma.