viernes, 18 de abril de 2008

Una Comuna Mariana: Capital Espiritual y Cuna de la Patria

Vivir o Ser de Maipú

Cuando se pregunta por tu barrio, ¿Cómo respondes? ¿Contestas “vivo en Maipú”o “Soy de Maipú”?. Es una diferencia que aprendimos conversando con “Gente de Maipú” en una serie de crónicas publicadas en Revista Maipú a su Servicio, entre enero y julio de 1993. Algunos de los vecinos que nos entregaron su testimonio ya no se encuentran entre nosotros y recordamos sus palabras con cariño y gratitud. Ellos nos enseñaron a querer aún más este suelo que nos acoge y a querer lo mejor para él y su gente. Es por ello que decidimos rescatarlos en nuestro sitio en internet para, ojalá, provocar en ti los mismos sentimientos.

Juan Bautista Monsalve: Haciéndose maipucino.
Enero de 1993
Juan Bautista MonsalveEsta vez te presentamos a Juan Bautista Monsalve. Un vecino que “llegó a vivir a Maipú”, quizá igual que tú, pero hace 55 años y terminó haciéndose maipucino. Llegó en 1938 como profesor Normalista.
¿Cómo era Maipú cuando usted llegó?
Era un pueblo rural que no tendría más de 9 mil habitantes. Los fundos llegaban hasta lo que es hoy el Centro Comercial. Por ejemplo, el Fundo “El Abrazo”tenía su alambrado por el camino “Pajaritos”desde el Paradero 15 hasta Cinco de Abril. “Había mucho terreno botado, que dejaban sus dueños porque acá no había agua potable ni luz eléctrica y estaba lleno de zancudos”. Recuerda que en el sector de Centenario se levantaron unas chozas de barro que todos llamaban “infiernillo”. “Del infiernillo salió un candidato a Presidente de la República”, nos cuenta Juan Monsalve. Fue el gasfiter Humberto Valenzuela que representó al Partido Obrero Revolucionario de Chile.
Varias generaciones conocieron al profesor Monsalve. Quizás fueron sus votos los que lo eligieron regidor de la comuna por dos períodos, en 1953 y en 1960.
En diferentes tareas Juan Monsalve reconoce un solo motivo: sentirse parte de una comunidad y hacer lo mejor para ella.

José Luis Infante: Una Vida por la Comuna
Febrero de 1993
José Luis InfanteEl nombre de José Luis Infante está ligado a Maipú. Sus 40 años en el municipio son una huella de progreso para la comuna, pero aún se plantea desafíos.
Hijo de Luis Infante Cerda, quien sucediera al primer alcalde de la comuna en 1893, don José Luis heredó su vocación de servicio y el amor por la tierra que lo vio nacer. Nos cuenta que su abuelo llegó a Maipú en 1861, cuando era territorio de San Bernardo y aún estaba vivo el recuerdo de la gesta heroica de la Independencia.
La historia de la batalla de Maipú lo apasiona y dignificar el suelo en que esta se libró fue su meta. Su paso por el municipio, entre 1935 y 1975, está marcado por obras de adelanto. El agua potable, las piscinas, la pavimentación de Pajaritos y el fomento de la industrialización son algunas de las obras que se concretaron en los sucesivos períodos en que estuvo ligado a la alcaldía.
Un desafío Colectivo
Pero pese a todos estos logros, don José Luis manifiesta una obra inconclusa. “Existen en Maipú - nos cuenta - cerca de dos mil combatientes que cayeron en la batalla de 1818 insepultos”.
Agrega que hace sólo cuatro años, durante unas obras en el Camino Rinconada se descubrió el “cementerio de los españoles”. “Maipú tiene una deuda pendiente con quienes nos dieron la patria a cambio de sus vidas” expresa.
Don José Luis lo plantea como un desafío colectivo. “Hay que dar cristiana sepultura a quienes regaron con su sangre la tierra que hoy es nuestro hogar” concluye.

Roberto Durán: Un Alegre Maipucino
Marzo de 1993
Roberto Durán“Nacido y criado en Maipú”, dice con orgullo. Con el mismo orgullo Roberto Durán cuenta con alegría cómo vio crecer la comuna junto a sus primeros vecinos.
Sus 70 años los ha vivido en Maipú. Y los ha entregado también. Quienes conocen a Roberto Durán saben de su servicio como fundador del Cuerpo de Bomberos y como regidor entre 1960 y 1971.
Divertido y alegre, Roberto Durán gusta recordar anécdotas de la comuna. Con entusiasmo habla de su niñez. “Cuando el único transporte público a Santiago era el tren y los papás llevaban de compras a la Casa Gatti y Chavez a los niños, y a la Casa Francesa a las niñas.”
Más tarde, recuerda, cuando con el agua potable llegaron nuevos vecinos, nació la Empresa de Tranvías de Maipú que, tirados por caballos, viajaba desde la Plaza hasta la Estación del Ferrocarril (en Pajaritos con Camino a Melipilla).
El progreso del transporte, agrega Roberto Durán, vendría con Miguel Campos en 1936, cuando inició servicios su “góndola”, que todos conocían como “La Porteña” por el origen de Campos. El viaje se iniciaba en la Estación de Maipú y terminaba en la Estación Central. “Por la noche, en el último trayecto de regreso, el chofer Lalo Conejeras, retiraba a los paisanos rezagados en el Bar Palace de la Estación”. El servicio no era cómodo, pero si eficiente y quizá si la única vez que no cubrió el recorrido regular fue cuando Maipú fue escenario de película.
“Fue a comienzo de los 40, cuando al costado de donde hoy está el Templo se levantó un pueblo de cartón, llegaron cámaras y vimos en vivo a Eugenio Retes y a Malú Gatica mientras rodaban “Verdejo gobierna en Villa Flor”. Cuenta Roberto Durán que muchos vecinos sirvieron de extras en una trifulca electoral “donde varios puñetes fueron de verdad pero, que para el estreno de la película, en el teatro que estaba en Pajaritos donde hoy comienza la calle Carmen Luisa Correa, ya se habían olvidado”.

Ramón Corbalán: Tarde de Toros en Maipú
Abril de 1993
Ramón CorbalánDurante la primera mitad del siglo veinte, los españoles residentes en Santiago se reunían en Maipú para animar las corridas de toros. Don Ramón Corbalán asistió a una de ellas.
Don Ramón Corbalán , fue el secretario del Club de Leones de Maipú. Llegó hace 20 años a la comuna. Pero mucho antes se había encariñado con esta tierra. “Siempre me llamó la atención su carrito de sangre, cuando la cruzaba en viaje donde familiares de Talagante”.
Como miembro de la Sociedad de Historia y Geografía de Chile su pasión es rememorar legados y proezas de quienes forjaron esta Nación. Por ello se inquieta de la poca participación de la comunidad en la celebración del pasado 5 de abril. “No hubo banderas ni los desfiles tradicionales”, enfatiza. Y de una tradición ya perdida conversamos con don Ramón.
Muchos vecinos que cruzan la Plaza Mayor de Maipú habrán visto, en el acceso al anfiteatro, dos toros de tamaño natural. Son el recuerdo de lo que otrora fue una Plaza de Toros donde se realizaban singulares corridas. A una de ellas asistió don Ramón Corbalán. “Fue durante la celebración de los 400 años de la Fundación de Santiago”, recuerda. La corrida se realizó con la oposición de la Sociedad Protectora de Animales, que logró que se prohibiera el sacrificio de los animales. Por ello, los toreros invitados de Perú y Colombia, debieron usar implementos de madera, fabricados especialmente para la ocasión. Pese a ello, los españoles de Santiago celebraron con entusiasmo a la Fiesta Taurina. “Recuerdo que asistimos con el español Manuel Cabrera quién engalanó su camión con banderas españolas y chilenas. Y, aunque hubo no hubo rabo ni orejas, los gritos de ¡olé! retumbaron en el centro de Maipú aquella tarde en que se corrieron 6 toros”.

Hernán Arriola: Maipú en el Aire
Mayo de 1993
Hernán ArriolaTambién en la Radio Maipú tiene su historia.
Pronto se cumplirán 37 años desde que Hernán Arriola iniciara su audición “Maipú en Aras del Progreso”. Fue en el mes de Agosto de 1956 cuando, impulsado por su don innato de comunicador, comenzó su programa instalando altoparlantes en la antigua plaza del pueblo.
En el lugar se reunían los vecinos y quienes esperaban transporte hacia la Rinconada. Arriola informaba las últimas novedades y los paisanos aprovechaban de dejar mensajes o encargos. Todo amenizado con los últimos boleros y rancheras.
No pasó mucho tiempo antes que la audición adquiriera formato radial. El programa “Maipú en Aras del Progreso” comenzó a emitirse el 16 de noviembre de 1956 por Radio Cervantes. Y, aunque cambió de casa en varias oportunidades, no dejó de transmitirse desde esa fecha.
La audición llegó a ser la voz de Maipú. Tanto que entre los logros cuenta la instalación, hacia fines de la década de los 60, del primer semáforo en Cinco de Abril con Pajaritos. Era el tiempo en que también el programa lo animaba el joven Juan La Rivera.
Hérnan Arriola junto a su programa buscó la integración de la comunidad para que Maipú creciera y junto a ello marcó un hito en el periodismo local.

Salvador Valle: El Templo, corazón de Maipú.
Junio de 1993
Salvador ValleSalvador Valle llegó hace 37 años a Maipú, como profesor fundador del Colegio Parroquial. Y hace 20 años es colaborador del Santuario “que le da vida a la comuna”, señala.
En 1956 Maipú comenzaba a crecer y la necesidad de educación se sentía. Y la herencia que dejó a la Parroquia don Carlos Cuevas, vecino agricultor, resultó providencial. El párroco de entonces, don Alfonso Alvarado, se dio a la tarea de formar la escuela que llevaría el nombre de Carolina Llona, en homenaje a la madre del donante, y lo primero fue contratar tres profesores. Entre ellos a don Salvador Valle Otárola. “El pueblo - recuerda - llegaba hasta Victoria y el colegio limitaba, en lo que hoy es San José, con un maizal parte del fundo de don José Luis Infante”.
La escuela comenzó con tres cursos a los que asistían mayoritariamente hijos de los agricultores del sector. “Estabámos rodeados de grandes fundos”, nos cuenta don Salvador y enumera: “La Laguna” en el paradero 5, “El Descanso” en el paradero 8, “Santa Teresa” en el 14, en del señor Riesco en el 15. “Se celebraba el día viernes con un desayuno que se preparaba con donaciones de la panadería y leche de estos fundos”.
Don Salvador se había enamorado de Maipú de niño, cuando viajaba donde sus familiares de los valles de San Juan de Chena. “Tomábamos el carro 21 hasta la Estación Central y allí esperábamos la micro, que siempre venía cargada de provisiones. La micro llegaba hasta las ‘Cuatro Esquinas’, que es el actual centro, donde estaba la municipalidad, la comisaría, los juzgados, el Registro Civil y el estadio. El comercio más importante era el almacén de don Antonio Laprida, en Cinco de Abril con Monumento, lo demás eran Quintas de Recreo”.
Más tarde, ya como vecino de Maipú, don Salvador se incorpora a las actividades del Templo. “Ya se habían levantado los muros y era lo único que cobijaba, pero igual venía gente, a la que en invierno le servíamos un café y en verano un vaso de refresco”. Según don Salvador Valle, Maipú ha crecido con el Templo, “en la medida que se ha ido construyendo y terminando, más gente ha conocido la comuna y se ha ido quedando en ella”. Por eso para don Salvador el Templo es el corazón de Maipú.

Jaime Mallea: Recuperando nuestras Tradiciones
Julio de 1993
Jaime MalleaCon bisabuelos, abuelos y padres maipucinos, Jaime Mallea Peñaloza ha heredado un entrañable amor por la comuna.
Encargado de las relaciones públicas municipales Jaime Mallea ha sido gestor de innumerables iniciativas que rescatan la identidad maipucina. Entre estas se cuentan los concursos para crear un himno y un escudo de armas para Maipú. Los que, ha pesar de ser una comuna centenaria, hace 20 años no existían. Y es que Jaime Mallea ha conocido de primera fuente cómo y quiénes hicieron de una tierra inhóspita el pujante pueblo que hoy es nuestra comuna.
Nos cuenta que su abuelo Joaquín Peñaloza, de niño fue acólito del primer párroco de Maipú y entre sus ocupaciones de adulto sirvió de inspector en la Empresa de Carros de Sangre. De él conoció antiguas tradiciones y junto a su madre, Olga Peñaloza, catequista de la parroquia y voluntaria de la Cruz Roja, y su padre, Mario Mallea, presidente del Club de Rodeo, participó de otras tantas ya desaparecidas.
“La Parroquia de Maipú – comenta - fue un centro importante de la actividad social del pueblo”. Destaca las actividades religiosas de La Purísima y Cristo Rey, en las que participó. El 8 de diciembre todas las instituciones de la comuna participaban en la procesión. “Comenzaba en Primera Transversal y la caminata era por calles de tierra. Los vecinos regaban las calles con el agua de las acequias que corrían por lado y lado (casi todas las casas tenían su quinta). También adornaban sus portales con pequeños altares y construían arcos con ramas de pino por donde cruzaba la procesión.” Era toda una fiesta pues coincidía con las primeras comuniones.
La fiesta de Cristo Rey también era un acontecimiento. La procesión era nocturna. Una carreta engalanada llevaba la imagen custodiada por jovencitos que portaban sendos faroles de cobre. Acompañaban los caballeros cubiertos de sus capas.
El que la Iglesia acaparara la vida social llegó a provocar el celo de algunos laicos del pueblo. Jaime Mallea recoge una anécdota: “Cuentan que cierta navidad un regidor socialista intento que el municipio encabezara las celebraciones y se promovió un entretenido espectáculo frente a la alcaldía, lo que obligó a los parroquianos a recurrir a nuevas estrategias. Cuando la gente estaba reunida frente al municipio, en Cinco de Abril con Pajaritos, se sintió una explosión en la parroquia y desde el campanario salieron fuegos artificiales. De inmediato se produjo la estampida hacia el templo, suspendiéndose el espectáculo municipal.”
Jaime Mallea recuerda con nostalgia. “Se han apagado muchas tradiciones y quedan pocos de los que las vivieron. Por eso es importante intentar recuperarlas pues es lo que nos dio identidad y nos puede unir como vecinos, señala.

http://www.maipuasuservicio.cl/nuevo/biblioteca/GENTEDEMAIPU.html